Pecados capitales: Lujuria

Lujuria

Para muchas culturas existen una gran cantidad de males que afectan a nivel espiritual y físico la vida de los hombres. Estos males son la representación de conductas inapropiadas o inmorales que cometen los hombres en su afán por satisfacer los deseos y pasiones carnales, y desde mucho tiempo son conocidos como pecados.

¿Qué es un pecado capital y de donde proviene?

Se cree y de acuerdo a muchas religiones, que el pecado es ir en contra de la voluntad del Creador o Dios mediante la práctica de acciones que no son morales ni consideradas buenas, por lo que es a su vez un acto de completa rebelión con Dios.

Los pecados están mal visto por la sociedad que incluso los han dotado de figuras demoníacas que los representan, siendo de entre todos, siete pecados principales que son conocido como los siete pecados capitales.

¿Qué son los pecados capitales?

Estos son las raíces de los demás pecados que se cometen en el mundo, siendo estos los más graves que pueden practicar las personas de acuerdo a las escrituras del cristianismo y del catolicismo.

Antiguamente, la enseñanza sobre estos pecados y sobre la gravedad que tenían sobre el alma y lo ofensivo que resultaban para Dios se empleaba para adoctrinar a los creyentes en una moral que ellos consideraban correcta.

Los pecados pueden dividirse en dos, el pecado venial, del cual puede enmendarse la acción y ser perdonados mediante la oración y los sacramentos y el pecado mortal, los cuales representan la condenación del alma por la eternidad a quien lo cometió y puede obtener el perdón sólo de Dios, aquí es donde figuran los pecados capitales.

Estos son los cometidos comúnmente por todos los hombres y son los que generan todos los males del mundo, ya que los hombres encuentran en ellos una satisfacción viciosa que pudre el alma y el cuerpo y por lo tanto, la vida misma se ve infectada por el mal cometido, el cual es muy fácil caer con las putas de lujo.

Los sietes pecados son ira, soberbia, envidia, pereza, avaricia, gula y lujuria.

En el siguiente artículo hablaremos con más detalle del pecado de la lujuria, el cual puede considerar como uno de los más antiguos y que se encuentre presente en la mayoría de la vida de las personas y más hoy en la actualidad cuando el sexo parece más presente de una forma más liberal en la vida de las personas.

Lujuria proviene del latín luxus, lo que puede traducirse como «abundancia» o «exuberancia» y es el que se comete por medio de los numerosos pensamientos de índole sexual o bien que no puedan controlar el deseo sexual.

Hoy día se considera como una adicción sexual y es que a través de la lujuria puede producirse otros actos sexuales como la violación o el adulterio.

Un gran número de religiones a lo largo de la historia han insistido en que el hombre abandone esta práctica que condena el alma y provoca que surjan situaciones peligrosas entre las personas, por ejemplo el adulterio puede también llevar a otro pecado como el homicidio.

Incluso para cometer el pecado de la lujuria no es preciso estar en el acto sexual explícito, Jesús de Nazaret y referente de la moral cristiana para muchas personas decía que ver a la mujer ajena y desearla en el corazón ya era pecado.

Por lo que la lujuria representa todos aquellos deseos sexuales que sentimos de manera oculta y que no generan un bienestar al cuerpo y al alma.

El poeta Dante decía que la lujuria era tener amor hacia cualquier ser, lo que dejaría a Dios en segundo puesto. Lo que de acuerdo a muchas religiones es considerado algo muy grave.

Debido a la revolución sexual de los últimos años, se vieron desafiadas varias tradiciones moralistas de la sexualidad, las cuales poco a poco fueron quedando relegados por una aceptación mayoritaria de nuevas formas de ver y experimentar la sexualidad.

La lujuria puede ser considerado uno de los pecados que más se encuentra presente en la vida de las personas, además que es uno de los cuales se siente en secreto, por lo que pueden resultar inclusive más peligrosos, tanto a nivel espiritual como a nivel psicológico.

Las religiones ofrecen las distintas soluciones para sobreponerse a este, ya sea por medio de la constante oración pidiéndole perdón a Dios por los pensamientos lujuriosos que pueda tener voluntaria o involuntariamente, además de aprobar una conducta moral buena en la que se trabaje la voluntad para evitar que se piense en el pecado de la lujuria.

Para los creyentes, la lujuria puede representar un demonio difícil de vencer dado que es casi luchar con la propia naturaleza sexual del cuerpo, sin embargo, el problema no son los instintos biológicos que sentimos normalmente, sino todo pensamiento impuro que sea perverso y malicioso que podamos sentir hacia otra persona.

Por lo que la lujuria se genera en los pensamientos del hombre, así que la lucha debe ser para mantener un control de todo aquello que proviene del corazón, así como forjar una voluntad para resistir la tentación de no caer en este pecado que se intensifica a medida que más lo evitamos.

Independientemente de si crees o no que esto es un pecado, es importante tener una conducta sexual apropiada que no lleve a situaciones que no podamos controlar o vicios que dañan nuestra mente, por lo que debes tener cierto control sobre tus deseos sexuales para que no caigas en situaciones trágicas.